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“Verde fantasía. La planta de la memoria ilimitada”

A partir de la relación proporcional entre el pensamiento del elefante y su cuerpo, revelada tan originalmente al principio de “Un elefante ocupa mucho espacio”, me pregunto por los pensamientos de las hormigas. Por su naturaleza contrahegemónica la literatura nos habilita a considerar que el mundo del hormiguero encierra ambiciosos proyectos que resaltan la desproporción entre las posibilidades de la fantasía y el cuerpo de las hormigas. Siguiendo esa idea me animo a compartir un proyecto de trabajo que se desprende de mi investigación y del trabajo en equipo.

En 2015 con voluntad memoriosa por conmemorar los cuarenta años del último golpe cívico-militar en Argentina que se cumplían al año siguiente y con el interés de mostrar los avances de la literatura argentina para niños en ese tramo del recorrido, donde la ilustración y el trabajo con la imaginación adquirieron fuerza propia, diseñamos con Carla Indri una gran muestra interactiva con un itinerario por cuentos y autores del campo. Lo ambicioso de ese proyecto tomo forma en una muestra acotada a “La planta de Bartolo” de Laura Devetach, que concretamos junto con el apoyo del Ente Cultural de Tucumán, con el título “Verde fantasía. La planta de la memoria ilimitada”. La muestra consistió en la realización de un mural, pintado por la artista plástica Verónica Corrales, que reponía la gran planta-árbol que Bartolo sembró en un macetón. El cuento relata la historia de un niño, dueño de una planta de la cual brotaban cuadernos, que regalaba a los chicos del barrio y la disputa de éste con el codicioso vendedor de cuadernos, que intentó de todos modos persuadirlo para que le vendiera la planta.

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El cuento está incluido en La torre de cubos, uno de los libros emblemáticos del campo infantil argentino que fue prohibido por el decreto N° 480 que entre otras razones argumentaba “ilimitada fantasía”. El mural permite iniciar la conversación en varias direcciones: por el cuento, por el juego de palabras que se instala desde el título de la muestra, la pregunta por el peligro que podría implicar el argumento de prohibición y el recorrido visual por la planta que, simbólicamente, permite al lector reconocer diferentes momentos. En la planta hay cambios de colores, y algunos textos que acompañan la imagen dan lugar a establecer relaciones con el contexto dictatorial y con lo que ocurrió durante estos cuarenta años en la literatura argentina para niños.

El público que visitó la muestra, que se presentó en mayo de 2016 en la sala Exequiel Linares, fue variado. Niños, jóvenes estudiantes, futuros docentes y adultos participaron de charlas y encuentros que dieron lugar a distintas lecturas e interpretaciones a partir de la propuesta. Después de la repercusión del mural y con la expectativa de llegar a otros lugares o a escuelas más alejadas, este año la muestra adaptó un nuevo formato. La misma artista trasladó el mural a una versión digital que se materializó en un dispositivo móvil integrado por seis banners, que nos permite visitar escuelas o bibliotecas interesadas. Esta vez la muestra está acompañada por una propuesta de taller de lectura con el propósito de instalar un espacio diferente y generar nuevas experiencias. El dossier impreso está destinado a docentes o adultos y contiene una explicación de la importancia de hacer una planta de la memoria, también aporta elementos para pensar la relación entre literatura e infancia en el contexto dictatorial y sugiere una serie de actividades para iniciar o continuar el diálogo con niños y jóvenes a partir del cruce con otros textos.

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Hoy la muestra nos permite dar continuidad a la discusión sobre el pasado con las nuevas generaciones. El legado del campo literario argentino para la infancia es fundamental para ampliar las representaciones de los chicos. Por eso, asumimos el compromiso con los trabajos de la memoria a los que nos invita Elizabeth Jelin en sus estudios y por medio de este proyecto nos interesa poner en contacto pasado y presente, motivar nuevas preguntas en los lectores de hoy, para que ellos mismos puedan construir sus propios sentidos del pasado.

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Del diccionario fórmico (continuación…)

Amenaza. Alude al riesgo latente de perder algo o a una situación peligrosa para el sujeto. El viento sonda. Las lluvias de verano. La nieve que irrumpe entre el tramo que va del hormiguero al árbol más cercano. La sombra de un oso que se descubre casi al borde de su cuerpo. Estos son algunos de los ejemplos de las amenazas naturales para las hormigas. Entre las artificiales reconocemos otros varios. La opresión o aplastante inercia que un zapato despliega sobre el cuerpo entero. El rocío de un insecticida. El ocasional retumbar de la tierra con un sonido espirituoso que sacude el hormiguero en las horas de descanso.

Colonia. Refugio colectivo. Ambiente agradable en época de contención invernal. Maraña de individualidades en tiempos de disputas.

Hambre. Sensación de vacío interior que resulta de prolongadas horas de escasez, puntualmente, de alimentos o de amor. Las hormigas relacionan esta sensación con la falta de cuidados personales pero nunca llega a ser parte de un estado colectivo, por eso del bien común que es parte de un ritual cotidiano.

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Lo mínimo

¿Qué es lo máximo? La medida de lo posible. A veces, lo inalcanzable. ¿Y lo mínimo? Parece que siempre está relacionado con lo menos importante. Quizás porque me atrae el desafío de lo menor, de lo que el mismo sistema o la mirada humana posiciona como marginal me importa pensar en el interior del hormiguero.

Las hormigas parecen haber sido condenadas por nuestra obsesión por clasificar como trabajadoras incansables. Mirar lo mínimo es descubrir otro costado de esa obsesión, o romperla para dar lugar a otras nuevas. La construcción del mundo desde otra perspectiva es un recurso literario ineludible por los efectos para provocar la imaginación. Como lectora me atrapan las historias que logran dar cuenta de ese otro costado y transportarnos a dimensiones impensadas o imperceptibles desde el mundo cotidiano. Una mirada microscópica que sorprende y atrae por la forma de revelarnos otro mundo en medio de tanta imagen cegadora.

Las hormigas son muchas otras cosas más que aburridas trabajadoras.  Ese es el desafío de esta sección, pensar ese mundo e inventarle nuevas facetas. Pensar las obsesiones y fantasías desde la perspectiva de las hormigas, desvariar entre las razones que nos permitan explicar su comportamiento. Me pregunto cuáles son los sueños de una hormiga, qué puede volver a una hormiga una heroína, cuál es la señal para empezar una guerra, cuándo se declara la paz, cuáles son los miedos de una hormiga reina. Compartir estas preguntas y otras que irán surgiendo, quizás nos permita sentir más cerca ese otro costado más o menos habitable del mundo. Todo está por descubrirse.

El desafío es ir más allá de la analogía. María Cristina Ramos en su libro nos sumerge en las dimensiones materiales y simbólicas del hormiguero. Otro mérito de la apuesta de Ramos es construir el mundo de las hormigas con cadencia poética. Dos poemas entre otros nos muestran las dimensiones del interior del mundo de las hormigas y resignifican algunas de sus singularidades. El primero es “Ratón de biblioteca”. La forma en la que se compone el lugar y la interacción con los otros dan lugar a representar la lectura como una fiesta. En “Alto panal” la narrativa poética de una hazaña nos revela en qué consisten los manjares de una conquista victoriosa.

Para avanzar en el ejercicio de imaginar ese otro mundo y seguir pensando algunas de esta ideas proponemos armar un diccionario de hormigas, que surge de la lectura de los poemas de Cristina Ramos. Esta sección puede dar lugar también a pensar algunas consignas de escritura que surgen de la lectura de los textos. Una palabra que no puede faltar en este diccionario es caravana e intentaremos imprimirle a este concepto la marca de lo particular en relación con este mundo.

Caravana

Formación de hormigas que a paso lento deciden un nuevo rumbo. La distribución de las hormigas en la caravana tiene diferentes significados. Cuando el desplazamiento retumba al interior de la tierra el sonido anuncia con baile previo el ataque. Con paso amenazante las hormigas se disponen a enfrentar la tormenta y se ubican una detrás de otra para no olvidar el objetivo que las guía. Cuando la razón es el exilio, por una invasión u otra amenaza, las vemos caminar en espiral hasta que alguna fuerza interna o externa define el nuevo rumbo. Entonces el espiral se transforma en una montaña de hormigas. Una encima de la otra detienen su paso para alinearse en reunión cumbre e informarse de los planes que aseguran el logro colectivo y proclaman las promesas del nuevo destino.

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Historias de hormiguero

Les propongo esta nueva sección para pensar la ficción desde el mundo de las hormigas. Me pareció fundamental que el título del libro de María Cristina Ramos (2015), que me regalaron al conocer el proyecto de este blog, le dé nombre a esta parte. Como en el texto de María Cristina quiero compartir aquí historias que tengan como protagonistas a las hormigas con el propósito de construir nuestra propia perspectiva de ese mundo.

En mis trabajos de investigación los textos sobre animales forman parte de una línea que me interesa seguir ampliando[1]. Me refiero a la lectura de textos ficcionales que presentan una original perspectiva del mundo animal, como así también a las posibilidades críticas que despierta esta zona en relación con la lectura literaria y la filosofía.

Aunque algunos sostengan que las hormigas no son capaces de la Revolución, en su defensa me animo a decir junto con Roberto Arlt que “el futuro es nuestro a fuerza de trabajo”. Sospecho que la incansable capacidad de trabajar de las hormigas tiene algo revolucionario y, por eso, los invito a buscar en este mundo lo particular que hace posibles sostener las grandes utopías.

[1] Les dejo el enlace de un artículo que publiqué sobre el tema en la revista Linguagem: Estudos e Pesquisas https://revistas.ufg.br/lep/article/view/39896/0
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Fiesta

Los preparativos de una fiesta. Vestirse de fiesta. La alegría de la fiesta. Fiesta de amigos que se reencuentran. Fiestas que duran días. Música, risas y pasos de fiesta. Comida y bebidas espirituosas. Luces y recuerdos de una noche memorable.

Hay varios motivos para una fiesta: cuando se cumple años, cuando se logra un objetivo esperado, cuando se quiere compartir con otros algo, cuando le damos la bienvenida a alguien, cuando simplemente alguna reunión se torna festiva o las tradicionales fiestas de Navidad y Año Nuevo con los que simbólicamente se inaugura un nuevo momento.

Para abordar este tema lo primero que surge es la propia experiencia. En este punto se vuelve más evidente la afirmación de Jorge Larrosa en una entrevista titulada “Literatura, experiencia y formación”, cuando dice: “lo escrito no es sino la figura empobrecida de esa experiencia. Con esto queremos dar cuenta de que la experiencia de la fiesta puede contarse pero hay una parte de ella que no es comunicable. Y algo de eso también señala Roland Barthes en Fragmentos de un discurso amoroso cuando define todo encuentro del sujeto amoroso con el ser amado como una fiesta. La fiesta es esa persona y la intensidad de lo compartido vuelve esos momentos “días elegidos”.

Les presento cuatro textos que me resultaron interesantes para pensar algunos aspectos del clima de fiesta en la literatura para chicos. El primer pertenece a Gustavo Roldán en un homenaje a Alan Sillitoe y Ernest Hemingway, que introduce dos elementos fundamentales para el ambiente festivo: lo colectivo compartido en grupo y la alegre rebeldía de El monte era una fiesta (1984). El lugar de la fiesta es el monte y eso define la poética del autor, como así también el enfrentamiento entre los animales de uno y otro lado del río. En este caso el tigre organizó una competencia contra el león, que el coatí y el monito debían protagonizar, para definir de una vez quién se quedaría a dormir la siesta en el naranjo que estaba en la isla del frente del río. En medio de la carrera el espíritu revolucionario y soñador del coatí lo llevó a darse cuenta que su enfrentamiento con el monito no tenía sentido, que ellos se divertían juntos y entonces, lo convenció para que abandonaran la carrera. Al final del cuento el narrador afirma: “Y aunque los dos perdieron la carrera y el Gran Premio, ahora que el tigre y el león estarían arrancándose los bigotes y revolcándose de rabia sin saber qué hacer, ahora sí que el monte era una fiesta”. Con este texto se pone en evidencia que en una fiesta es importante la participación del otro y que la alegría compartida tiene algo de rebeldía.

El segundo cuento para esta serie es “La ciudad de los bufones” de Ema Wolf incluido en El libro de los Prodigios (2003). Este texto tiene la particularidad de recrear algunos elementos del carnaval en clave bajtiniana. La inversión de los lugares socialmente establecidos habilita lo inesperado y da paso a la liberación. El personaje central es el clásico bufón que se ocupa de la diversión del rey y su reino.Incluso, puede llegar a ocupar el trono. La historia empieza contando cómo se pide un bufón a la ciudad de Troyes y a lo largo del cuento se reconstruye el linaje de los bufones, sus características y su modo de intervenir en el reino. Hacer reír sin parar, gastar zapatos y la singularidad que hace a estos sujetos “únicos y distintos” son algunas de las características que también contribuyen al clima de fiesta. Hacia el final, el relato nos revela el prodigio en torno al cual gira la vida de los bufones: la presencia de un hombre silencioso y bastante opuesto a la algarabía generalizada. El núcleo sensible de la vida de estos personajes radica en un personaje que los conmueve y les resulta imprescindible: “Son toda protección y delicadeza hacia él. De algo los provee, por lo visto muy necesario para ellos. El hombre les arranca lágrimas, viven abrazándolo y dándole besos. Aparentemente es el único que los distrae de la enorme alegría que llevan dentro y piensan que es lo mejor que ha sucedido en la ciudad y en sus vidas”.

El tercer texto de esta serie incorpora personajes tan dispares como los zombis. Alberto Pez y Roberto Cubillas muestran cómo se vive una fiesta en ese mundo en Cumple Zombi (2010). Tan divertida como disparatada esta aventura es un texto ineludible para abordar este motivo con los chicos. En la lógica de la fiesta este cuento aporta lo insólito como elemento posible, en ese clima puede pasar cualquier cosa. Benito Quiroga es el agasajado y a pesar de su particular naturaleza logró tener muchos amigos y de lo más diversos. Democráticamente elegidos los hermanos Desgracia resultaron los organizadores de la fiesta. Esto generó cierta desconfianza entre los invitados porque en oportunidades anteriores las fiestas que ellos habían organizado no resultaron exitosas. Lo más atractivo de la fiesta fue el show sorpresa que realizaron el doctor Chop-Chop, el brujo Lagaña y el Calavera y su perro Huesitos. Para resaltar las particularidades de este mundo, la sorpresa consistió en que el primero cortó a Benito en pedacitos, el segundo hizo malabares con sus partes y el tercero volvió a armarlo. Pero -desde el principio advertimos que algo puede a pasar- cuando Benito bajó del escenario y todos se disponían a iniciar el baile descubrieron que al cumpleañero le faltaba un pie y que el perro Huesitos se iba huyendo con éste por el cementerio. Rápidamente y con la intención de no arruinar el momento Benito solucionó el problema con un sacacorchos que le permitió continuar con el baile. El texto que se caracteriza por un tono humorístico que busca la complicidad del lector cierra así: “No era cuestión de arruinar tanta felicidad por una pavada”. El aporte está en la particularidad de un clima festivo que, en este caso, va creciendo a medida que avanza el relato y puede terminar en una situación cómica e inolvidable para los asistentes o en una tragedia total con la suspensión del jolgorio.

El último texto que me interesa agregar a esta serie también tiene como motivo de fiesta un cumpleaños. Se trata de Siete millones de escarabajos (2015) de Agustín Comotto. Vale la pena destacar que estos dos últimos textos cuentan con un trabajo de ilustración fundamental para complementar la potencia narrativa de la historia. Escenas que amplían la mirada del lector para hacer prosperar el trabajo con la imaginación en una lectura por los detalles de la imagen. Los protagonistas de esta historia tienen un objetivo: participar de la fiesta de cumpleaños del primo Marcelo. El relato se construye entre este propósito y el modo particular de los escarabajos para conquistarlo. Lo colectivo y lo particular conviven de manera armónica en un clima de fiesta que resalta la diversidad de los participantes. El entusiasmo, la participación de un largo viaje que lleva a los escarabajos a un “lejano país”, cruzar mares, sortear peligros y atravesar el tiempo son parte de los preparativos de una ceremonia que empieza mucho antes que la fiesta misma. Lo subjetivo y lo singular se ponen en evidencia con la llegada de los personajes al destino. Cuando golpean la puerta y Marcelo pregunta quién es, ellos responden: “¡Somos nosotros!”. Esa llegada no sólo señala el efecto sorpresa sino también al dar vuelta la página nos encontramos con un montón de nombres propios entre los que podemos reconocernos. La presencia de lo familiar como elemento sutil tiene una fuerza determinante para la identidad colectiva, que se revela cuando el primo abre el regalo y la imagen nos muestra que se trata de un álbum de fotos. El final de la aventura parece interminable y muestra a los parientes disfrutando de la música y las luces de una fiesta que dura días y noches enteras.

Tomamos este último texto y el motivo de la fiesta como una metáfora para considerar la experiencia de la lectura. Algunos elementos como la rebeldía alegre, lo subjetivo que se pone en juego o la invitación a lo incierto pueden pensarse en relación con las prácticas de la lectura literaria. Los preparativos previos, la disposición a la nuevo, la singularidad de los participantes, el intercambio entre sujetos, la diferencia de los efectos posteriores son otros elementos que contribuyen a pensar la conmoción posible y auténtica de la lectura como una fiesta.

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Lugares secretos

Una lista de lugares secretos podría abarcar desde los pasadizos de alguna casa de película hasta el cofre inmaculado en el dormitorio de una abuela. Lo secreto tiene que ver con algo que se mantiene en el ámbito de lo privado y que puede o no pasar a ser público. Para pensar este tema en relación con la literatura para chicos les propongo avanzar en dos direcciones: por un lado, tomaremos la cueva como una dimensión de lo íntimo y, por otro, los pensamientos como una metáfora de lo secreto.

Por su costumbre de hibernar el oso sabe resguardarse del resto del mundo por un buen tiempo. Puede leer las señales de la naturaleza y distinguir el momento indicado de meterse en la cueva para convertirse en el guardián de su energía. En Discurso del oso, de Julio Cortázar en la edición ilustrada por Emilio Urberuaga, los caños de la casa imitan una cueva como el lugar indicado para los paseos nocturnos de esta versión urbana del personaje. El relato tiene el tono de una confesión y revela con su mirada la desgastada rutina y la queja constante de la naturaleza humana. El oso se diferencia del hombre y cuenta sus rituales en las horas silenciosas de la noche. Con su relato nos comunica como un secreto la profunda conmoción que le provoca la insensibilidad del hombre ante lo que pasa a su alrededor.

El otro cuento es El oso que no lo era de Frank Tashlin donde el protagonista también puede ver algo que el resto no percibe. El lugar privado, la cueva, se ve invadido por la instalación de la fábrica, que altera la vida del personaje. El cuento lleva al extremo la negación de la identidad del otro, en este caso, el oso tiene una lucidez que es ignorada por el absurdo razonamiento de la sociedad en general. A pesar de las dudas hay una secreta convicción como un saber que es necesario preservar del cuestionamiento de los otros para reconquistar el espacio propio.

Cuando los pensamientos protagonizan lo íntimo algunos secretos pueden convertirse en descubrimientos, como pasa en Secretos de familia de Isol. Yo lo había descubierto. Ella es un puercoespín por las mañanas. Desencanto cotidiano, descubrimiento propio del mundo familiar que al principio llega a ser un fantasma que atormenta a la protagonista y después de explorar otros mundos encuentra la medida de la normalidad para ella y su historia.

Estos pensamientos como hallazgos o descubrimientos parecen formar parte del paisaje hasta que en determinado momento se manifiestan, como ocurre en Rebelión en Tortoni de Pablo Bernasconi. Con este texto el tema amplía sus dimensiones para mostrarnos qué pasa cuando algo de lo íntimo se convierte en público.

Un dolor de cabeza, que parece venir a consecuencia de tantas preocupaciones, y una comezón, que Tortoni se rasca con vehemencia, desatan la liberación de sus más íntimos pensamientos. Entonces se ve casi desnudo porque todo el mundo puede conocer lo que él piensa. Entre el tormento y el descontrol Tortoni se va liberando poco a poco de tanta presión. El estado de anarquía cerebral mezcla críticas hacia los otros y deseos personales que se escriben en el aire. En este cuento la apelación a la imaginación es directa y la ilustración acompaña esa especie de exorcismo de pensamientos con las letras que se desprenden de la cabeza del personaje. Ciertos saberes, descubrimientos o pensamientos tienen mucho peso pero al final del relato la memoria o los recuerdos del pasado conforman un espacio-tiempo donde es posible coincidir con el otro.

Es interesante pensar en esos lugares secretos o en los rincones del pensamiento que se mantendrán en el ámbito de lo privado o en algún momento serán compartidos con alguien más. Para pensar sobre este tema fue muy importante la lectura de “Cajitas” de María Negroni y quiero cerrar con algunas ideas de ese texto que forma parte de Pequeño mundo ilustrado (un texto llave para iniciar este blog). Negroni dice: “en la noche del mueble, imaginar es más grande que vivir” y, más adelante, al hablar sobre la imposibilidad de llegar al fondo de un cofre agrega “porque la dimensión íntima es siempre infinita, siempre incontenible”. Creo que ahí está el secreto de la lectura.

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Deseos: uno o tres

Los deseos viven adentro de uno y a veces es difícil decidirse. En la literatura la lámpara y la aparición del genio son los elementos mágicos que nos ponen ante la situación de decidir. La cosa se pone más difícil si nos encontramos frente a frente con un genio bueno y generoso, como le pasó a Aladino en  Aladino y la lámpara maravillosa.

Tomamos aquí la versión del clásico incluida en El traje del emperador y otros cuentos, publicada en 2014 por Alfaguara Infantil, con la garantía de reescritura a cargo de la autora argentina Silvia Schujer. En esta versión aparecen dos genios: uno simpático que sale del anillo que se le escapa al brujo, cuando encierra a Aladino adentro de la cueva y otro enorme, que aparece en medio del humo de la lámpara con la que se queda Aladino, después de haber sido atrapado por el hechicero adentro de la cueva y rescatado como uno de los deseos pedidos al primer genio.

De ahí en adelante se desarrollan una serie de situaciones que dan lugar a nuevos pedidos y más deseos. Pero me interesa detenerme en la zona del cuento en la que el genio liberado del encierro se presenta dispuesto a cumplir la voluntad del personaje y formula la pregunta crucial: “¿Puedo cumplirte algún deseo?”. Ese momento es decisivo en la vida de los personajes y desata distintas reacciones en el mundo literario.

Una es la de “Terremoto”, el protagonista del cuento “El genio del basural” de Ricardo Mariño incluido en El héroe y otros cuentos ([1996] 2008). El genio que se le aparece a los chicos del basural es malhumorado y vanidoso. Está enojado y según dice eso tiene que ver con que está encerrado por error. Su aparición es un accidental hallazgo en medio de otros pedazos de metal. Como en el cuento clásico, el protagonista también piensa en llevarle a su mamá lo que encuentra y describe como una “tetera oxidada y abollada”. En clave de parodia este cuento propone una segunda versión de la historia de Aladino y, con varios guiños al lector, introduce algunos elementos del mundo occidental. Sin embargo, al transcurrir en un basural la historia deja ver las necesidades de los habitantes del lugar a través de sus deseos. Con aire renovado Terremoto interpreta los deseos como milagros y el genio los define así: -Bueno, son, en fin, apariciones. Puedo hacer aparecer lo que pida quien frote un poco la lámpara. Es cierto que mi poder ha disminuido un poco después de tantos años, pero aún puedo asombrar a más de uno.

El primer deseo de los chicos del basural es un elefante y parece funcionar como una especie de desafío para el genio y un exotismo oriental relacionado con el genio y la lámpara en el contexto de la historia. Después de varias peripecias y desencuentros los chicos ayudan al genio a cumplir su deseo de volver a su tierra originaria y ellos adoptan al elefante como mascota y medio de transporte útil para transportar los metales que recolectan.

Otra forma original de responder a la pregunta del genio se encuentra en el cuento “Cosas que pasan” ([1998] 2012) de Isol. De tanto desear, un día a la protagonista se le parece un genio y le dice: ¡Como eres la persona que más deseos ha pedido este mes, me han mandado a cumplirte uno! Entre la sorpresa y la indecisión a ella le resulta difícil elegir y entonces, pide algo. Pide: TODO. El genio, una especie de mensajero del más allá, recurre a su catálogo y como no encuentra lo que la niña había pedido y está apurado resuelve la situación dejándole como regalo un conejo gris. El reemplazo del deseo parece generar cierta curiosidad en la protagonista que remata la historia en la misma lógica de sus pensamientos iniciales: Así que ahora tengo un conejo gris bastante lindo. Pero si fuera azul…

El punto es que a veces llega la ocasión y no es fácil elegir los deseos. Se me ocurren algunas preguntas: qué cosas podrán figurar en el catálogo de un genio, cuáles será los tres deseos de una hormiga… No sé por qué intuyo que los deseos de las hormigas deben tener grandes dimensiones, pero estoy casi segura que un deseo es algo que va más allá de la curiosidad de cada uno.