Publicado en Túneles temáticos, Travesías

Travesías en verso

Un viaje puede ser un arriesgado desafío por las características del recorrido, por las adversidades del camino o por la distancia del destino y, entonces, hablamos de una travesía. Objetos pesadísimos, lugares distantes, horas y horas de pasos eternos… La foto de apertura nos remite a una experiencia particular, la de cargar objetos para trasladarlos a otro lugar, como en una mudanza. ¿Qué se lleva? ¿Qué se deja? ¿Qué pasa en el recorrido? ¿Cómo se empieza el viaje y cómo se lo termina? Preguntas que podemos pensar a partir de algunas lecturas que cuentan algunas hazañas de las hormigas en la literatura.

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La primera lectura que seleccionamos es “Columpio” de María Cristina Ramos de Historias del hormiguero:

En un camino redondo

de piedra junto a la flor,

camino que paseaba

alrededor.

La hormiga llevaba carga:

dos palitos de cedrón.

la brisa venía silbando,

alrededor.

Los pétalos daban sombra,

una sombra como un sol;

la hormiga dejó su carga,

y descansó.

El instante era un columpio

sostenido de la flor;

daban su aroma pequeño

los palitos de cedrón.

Luego, para despedirse,

escaló y besó a la flor;

al irse dejaba huellas

de resplandor.

Tres cosas destacamos en este poema: las características del recorrido, la carga y su proporción o no con respecto al tamaño de la hormiga y el movimiento medido en ese instante como una forma poética de representar el tiempo. Al mismo libro pertenece otro texto que se inscribe en la misma línea: “A la escuela”, cuenta las aventuras de las hormigas para llegar y cómo las ayudan en ese recorrido el escarabajo y la cigarra. Otro poema hermoso nos sugiere que las travesías también llevan al sujeto de un punto a otro en relación con los aprendizajes. Ese es el caso del poema “Desde el balcón” donde una hormiga está en proceso de aprender a volar:

Hormiga con alas

aprende a volar,

desde la orillita

del balcón real.

La hormiga que es reina

le dice que el viento

sostendrá las alas

en su movimiento.

Y las hormigas vecinas

admiran su invento,

pues solo han volado

con el pensamiento…

El poema sigue y hacia el final plantea la idea de que hay procesos en los que se aprenden muchas cosas más, como en este caso a soñar.

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Los otros textos seleccionados pertenecen a la cuarta parte de Canción y Pico de Laura Devetach, que se titula “Dos viejitos y una hormiga” donde encontramos poemas en serie de este personaje. A partir del encadenamiento y de la hipérbole la hormiga carga cosas que resultan inverosímiles y destacan la mirada poética, que para los espectadores de esa hazaña resulta atractiva e inexplicable. En este ejemplo podemos ver las adversidades del recorrido:

Aquí va la hormiga

cruzando de noche la mesa

llevando una vaca

llevando encendida una vela

y el problema vino

porque yo hice ¡fuzz!

y todo el poema

se quedó sin luz.

Por último, el poema con el que cierra la serie es interesante nos sorprende por las infinitas y diversas posibilidades de carga que transporta la hormiga, como una característica del personaje para afrontar cualquier aventura.

Y se va la hormiga

llevándose un mar

llevando una coma

llevándose un punto final.

Hormiga que sale

del bosque de un libro

siempre vuelve a entrar.

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Publicado en Entradas#muralla#abertura#ranura

Entradas

Las hormigas ocuparon la casa de mis abuelos en la montaña. Recuerdo que siempre me sorprendió la variedad de hormigas que uno puede descubrir en ese lugar. Ellas son las auténticas dueñas de ese territorio. Día y noche, con frío o calor, adentro de la casa o en las afueras pueden aparecer en cualquier rincón. En estas vacaciones en contacto con esa geografía tuve algunas ideas nuevas para seguir compartiendo este espacio; solo espero poder mantener cierta regularidad en las intervenciones.

Me propuse organizar una serie de fotos que saqué en distintas situaciones con la intención de profundizar en las relaciones entre el trabajo con la literatura y los modos de leer. El desafío es descubrir por medio de la escritura eso que se manifestó primero a los ojos y quedó grabado en las imágenes.

Las primeras fotos tienen que ver con la apariencia externa del hormiguero. La idea es pensar en las entradas: ¿cómo se ven las “puertas” de ingreso a ese mundo? Y, de ahí, extender las preguntas a los modos de abordar y explorar los ingresos a un amplio corpus de textos.

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La tierra como una muralla, separa lo de afuera de lo de adentro. En la literatura la fantasía también puede interpretarse como una muralla, que resguarda el movimiento interno del espacio. Las hormigas sacan la tierra para afuera y eso vuelve evidente su presencia. Sabemos que están ahí. ¿Cuáles son esos textos que nos introducen en otro mundo? Pienso en textos donde la fantasía se manifiesta con total hegemonía. En la literatura infantil Alicia en el país de las Maravillas es el mejor ejemplo de cómo ese mundo se vuelve evidente y nos atrapa. La arbitrariedad que le da lógica lo vuelve interesante y entretenido. También, siguen esa lógica cuentos como “El señor Lanari” de Ema Wolf o canciones como “El mundo del revés” de María Elena Walsh para hablar de la literatura infantil argentina, o también mundos tan originales como el de La saga de los confines de nuestra querida Liliana Bodoc.

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Como opuesta a la entrada anterior tenemos estas aberturas en la superficie, como especies de agujeros, que nos hacen imaginar el principio de un túnel o un recorrido. Por eso, estas entradas pueden pensarse en relación con la crítica del campo literario infantil y podrían asociarse al ingreso por tema, por género, por autor o por personaje. Lo cierto es que se vuelven evidentes por la ruptura de una parte con respecto a la otra y el interior del recorrido es el que indica la dirección de ese eje. Un ejemplo podrían ser los cuentos del Sapo de Gustavo Roldán, o la colección de cuentos de elefantes que tracé desde la crítica para contar la violencia política en la literatura infantil argentina. Se pueden consultar el desarrollo de estas colecciones en los artículos publicados en las revistas El taco en la brea N° 2 http://bibliotecavirtual.unl.edu.ar/publicaciones/index.php/ElTacoenlaBrea/article/view/4672 y en Telar. Revista del Instituto Interdisciplinario de Estudios Latinoamericanos N° 7-8 http://revistatelar.ct.unt.edu.ar/index.php/revistatelar/article/view/151

Otra entrada posible es la ranura, con forma alargada y estrecha, rodeada por restos de tierra o piedritas. Las hendiduras que se abren en medio de una superficie sólida pueden tener diversos propósitos: hacer un ensamblaje o guiar una pieza movible, sabemos por el diccionario. Este tipo de entradas pueden organizar esos textos donde el trabajo entre narración e ilustración tiene características particulares. O también para esos textos que nos reservamos porque nos llaman la atención, por su ilustración o porque presentan diferencias con respecto a los textos más frecuentes que resuenan en nuestra propia experiencia como lectores. Como ejemplo se me vienen textos como Mundo babosa que solo tiene imágenes para contar una historia, o Uno y Otro de María Wernicke cuya lectura -para mí- desborda en sentidos y emociones, también podrían ser algunos de los de Anthony Brown.

En fin, la propuesta es pensar cómo organizaríamos nuestra propia biblioteca estableciendo categorías que nos permitieran rescatar el sentido de nuestras lecturas o interpretaciones. No es necesario tener organizado ese universo de lecturas -porque eso también nos pasa con la biblioteca-, pero cuando podemos darle sentido a los textos o a las imágenes los inscribimos en un nuevo orden que rompe con la naturalización de nuestras lecturas y amplía nuestra mirada.

Publicado en Croquis (con o sin destino) # amores, Túneles temáticos

Croquis (con o sin destino…)

Después de meses de no andar por aquí por falta de tiempo y cuestiones laborales, me interesa compartir una propuesta que tengo entre las hojas de mi cuaderno desde hace meses.

La selección de lecturas que voy a proponerles para abordar un tema bastante trabajado es lo que más me entusiasma. Pienso que el ejercicio de escribir nos da la posibilidad de despejar nuestros pensamientos. Les advierto que algo impreciso y cierta positiva convicción se juega en este croquis por el tema del amor desde el campo infantil argentino. La apuesta del título rescata la idea visual del boceto o material provisorio de formas simples, con la intención de hacer una representación gráfica de un concepto. En este caso, las ideas esbozadas tienen la intención de arribar a algún destino con las conclusiones que podamos sacar.

Graciela Montes define la literatura como “un universo de palabras que, sobre todo, se nombra a sí misma y alude, simbólicamente, a todo lo demás”. En este punto entiendo que a partir de las experiencias divergentes que se tejen entre realidad y ficción, tenemos la posibilidad de revisar nuestro mundo afectivo. Esta vez voy a empezar por plantear cuatro aspectos que están relacionados con el tema y surgen de las historias seleccionadas: la intensidad del sentimiento, la búsqueda, el encuentro y la huella subjetiva que interviene inevitablemente. Las configuraciones narrativas parten de las convenciones tradicionales para abordar las relaciones de pareja, sin embargo la última historia -en clave de presente- permite interpretar el tema por fuera de los marcos heterosexuales y, eso hace que la apuesta estética trascienda los límites personales.

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Empezamos por la intensidad del amor que es parte de la experiencia de Santiago en Historia de un amor exagerado [1987] de Graciela Montes. El relato reconstruye la fuerza del personaje por medio de acciones desmesuradas o propias de las locuras de amor. A medida que avanzamos en la lectura entendemos el desborde que se esboza al principio: “Pero Santiago era así: cuando le venían las ganas era muy exagerado. Cuando le venían las ganas era como si el cuerpo le quedara chico”.

Al poner el foco de la trama en la exageración como forma de sentir el amor tanto las expresiones como las acciones narrativas que configuran la historia avanzan en dirección ascendente, es decir, de la manifestación en pequeñas acciones se avanza hacia expresiones de enormes proporciones. El ejemplo más representativo del texto, que lleva al extremo el sentimiento, se da en el momento del intercambio postal. Cuando Teresita se muda de Florida a  Zelaya empiezan a mantener el contacto por medio de cartas, entre las que se envían algunos objetos o recuerdos. En ese tiempo llega el día del cumpleaños de Teresita y Santi planea una sorpresa, se le ocurre hacerle una Gran Carta de amor de papeles diferentes pegado en distintas capas y, claro, meterse en ella. La acción que es rechazada y denunciada por un grupo de vecinos porque les resulta peligrosa, es aceptada y apoyada por otro grupo que participa de la aventura. Al final del relato se dejan abiertas distintas posibilidades sobre cómo se resolvió la historia de los chicos con el tiempo, y eso da la impresión de que el relato tiene algo de universal, que ese amor y las dimensiones del sentimiento puede ajustarse a ésta o a cualquier otra historia en la que los sujetos sienten con tanta fuerza que son capaces de cosas increíbles.

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 El segundo recorrido de este itinerario es por El árbol de lilas [2006] de María Teresa Andruetto. Aquí podemos focalizar en la búsqueda del otro que, a su vez, tiene como contracara la espera. El relato está tramado en una secuencia de tres fragmentos que reproducen el andar del personaje femenino en diferentes direcciones, al llegar al último todo confluye en el inicio de manera circular. Varios aspectos se destacan en este relato: quien emprende la búsqueda es ella, él es el que espera, los otros se sienten intrigados ante la espera de él, el encuentro con hombres que no reúnen lo que ella busca, el azar y la presencia de la gitana que encierra una revelación en medio del deambular y, por último, el encuentro que puede definirse como un reconocimiento entre los personajes.

Es importante destacar la sutileza con la que el dominio del lenguaje contribuye a mostrar la búsqueda y la espera. Al principio del relato cuando a él le preguntan qué hace sentado bajo el árbol, en vez de trabajar y hacer dinero, él contesta: “Espero” y al final, cuando ella vuelve a su pueblo y le pregunta qué hace ahí, él responde: “Te espero”. La sencillez de la historia y el efecto potente del lenguaje que la acompaña funcionan de manera tal que permiten resaltar ese desplazamiento de uno al otro, que también forma parte de la búsqueda y del encuentro.

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Junto con este relato el tercero da cuenta de la propuesta que se hace desde el título al sugerir el croquis como el trazado simple de un esbozo gráfico sobre la representación posible de un tema con múltiples modulaciones. Trenes [2007] también le pertenece a Andruetto y tiene un trabajo complementario en la ilustración realizada por Istvansch. Esta historia da continuidad a la idea de estar en movimiento como en una búsqueda y aporta elementos para pensar la escena del encuentro.

Cada uno de los personajes tiene una dirección propia. El punto de encuentro es el cruce de las miradas y el efecto del enamoramiento se revela con todo lo que provoca esa mirada, que en esta historia se resalta con el cambio de colores que se produce. Lo fantástico se presenta al final del relato como las posibilidades de confluir, más allá de lo que resulte increíble o no, cuando los trenes cambian de sentido y avanzan en la misma dirección.

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El último texto para esta serie es Uno y Otro [2006] de María Wernicke. Al principio se remarca la diferencia entre dos mundos y ese contraste se acompaña desde la ilustración con los colores: blanco y negro. A medida que avanza la historia se pone en cuestión la zona de coincidencias para dar como resultado al enigma, con la reconfiguración de los mundos a partir de preguntas, dudas, etc. Es decir, esos pequeños universos parecen desordenarse a partir de otro tipo de planteos. La intervención del entorno que percibe el des-encuentro amoroso se manifiesta con un secreto que se escucha y parece no poder materializarse, aunque finalmente se produce la revelación. Aquí se trata de la confluencia de colores que enriquecen y diversifican la singularidad de los personajes.

Esta selección nos permite avanzar sobre las representaciones de las experiencias amorosas en los últimos años dentro del campo. A partir de este croquis de ideas podemos llegar a algunas conclusiones algo tradicionales sobre el amor, pero siempre prometedoras de un recorrido que -como ese deambular de las hormigas- nos lleve a buen destino.

 

 

Publicado en Composición de lugar, Proyectos

“Verde fantasía. La planta de la memoria ilimitada”

A partir de la relación proporcional entre el pensamiento del elefante y su cuerpo, revelada tan originalmente al principio de “Un elefante ocupa mucho espacio”, me pregunto por los pensamientos de las hormigas. Por su naturaleza contrahegemónica la literatura nos habilita a considerar que el mundo del hormiguero encierra ambiciosos proyectos que resaltan la desproporción entre las posibilidades de la fantasía y el cuerpo de las hormigas. Siguiendo esa idea me animo a compartir un proyecto de trabajo que se desprende de mi investigación y del trabajo en equipo.

En 2015 con voluntad memoriosa por conmemorar los cuarenta años del último golpe cívico-militar en Argentina que se cumplían al año siguiente y con el interés de mostrar los avances de la literatura argentina para niños en ese tramo del recorrido, donde la ilustración y el trabajo con la imaginación adquirieron fuerza propia, diseñamos con Carla Indri una gran muestra interactiva con un itinerario por cuentos y autores del campo. Lo ambicioso de ese proyecto tomo forma en una muestra acotada a “La planta de Bartolo” de Laura Devetach, que concretamos junto con el apoyo del Ente Cultural de Tucumán, con el título “Verde fantasía. La planta de la memoria ilimitada”. La muestra consistió en la realización de un mural, pintado por la artista plástica Verónica Corrales, que reponía la gran planta-árbol que Bartolo sembró en un macetón. El cuento relata la historia de un niño, dueño de una planta de la cual brotaban cuadernos, que regalaba a los chicos del barrio y la disputa de éste con el codicioso vendedor de cuadernos, que intentó de todos modos persuadirlo para que le vendiera la planta.

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El cuento está incluido en La torre de cubos, uno de los libros emblemáticos del campo infantil argentino que fue prohibido por el decreto N° 480 que entre otras razones argumentaba “ilimitada fantasía”. El mural permite iniciar la conversación en varias direcciones: por el cuento, por el juego de palabras que se instala desde el título de la muestra, la pregunta por el peligro que podría implicar el argumento de prohibición y el recorrido visual por la planta que, simbólicamente, permite al lector reconocer diferentes momentos. En la planta hay cambios de colores, y algunos textos que acompañan la imagen dan lugar a establecer relaciones con el contexto dictatorial y con lo que ocurrió durante estos cuarenta años en la literatura argentina para niños.

El público que visitó la muestra, que se presentó en mayo de 2016 en la sala Exequiel Linares, fue variado. Niños, jóvenes estudiantes, futuros docentes y adultos participaron de charlas y encuentros que dieron lugar a distintas lecturas e interpretaciones a partir de la propuesta. Después de la repercusión del mural y con la expectativa de llegar a otros lugares o a escuelas más alejadas, este año la muestra adaptó un nuevo formato. La misma artista trasladó el mural a una versión digital que se materializó en un dispositivo móvil integrado por seis banners, que nos permite visitar escuelas o bibliotecas interesadas. Esta vez la muestra está acompañada por una propuesta de taller de lectura con el propósito de instalar un espacio diferente y generar nuevas experiencias. El dossier impreso está destinado a docentes o adultos y contiene una explicación de la importancia de hacer una planta de la memoria, también aporta elementos para pensar la relación entre literatura e infancia en el contexto dictatorial y sugiere una serie de actividades para iniciar o continuar el diálogo con niños y jóvenes a partir del cruce con otros textos.

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Hoy la muestra nos permite dar continuidad a la discusión sobre el pasado con las nuevas generaciones. El legado del campo literario argentino para la infancia es fundamental para ampliar las representaciones de los chicos. Por eso, asumimos el compromiso con los trabajos de la memoria a los que nos invita Elizabeth Jelin en sus estudios y por medio de este proyecto nos interesa poner en contacto pasado y presente, motivar nuevas preguntas en los lectores de hoy, para que ellos mismos puedan construir sus propios sentidos del pasado.

Publicado en Historias de hormiguero

Del diccionario fórmico (continuación…)

Amenaza. Alude al riesgo latente de perder algo o a una situación peligrosa para el sujeto. El viento sonda. Las lluvias de verano. La nieve que irrumpe entre el tramo que va del hormiguero al árbol más cercano. La sombra de un oso que se descubre casi al borde de su cuerpo. Estos son algunos de los ejemplos de las amenazas naturales para las hormigas. Entre las artificiales reconocemos otros varios. La opresión o aplastante inercia que un zapato despliega sobre el cuerpo entero. El rocío de un insecticida. El ocasional retumbar de la tierra con un sonido espirituoso que sacude el hormiguero en las horas de descanso.

Colonia. Refugio colectivo. Ambiente agradable en época de contención invernal. Maraña de individualidades en tiempos de disputas.

Hambre. Sensación de vacío interior que resulta de prolongadas horas de escasez, puntualmente, de alimentos o de amor. Las hormigas relacionan esta sensación con la falta de cuidados personales pero nunca llega a ser parte de un estado colectivo, por eso del bien común que es parte de un ritual cotidiano.

Publicado en Historias de hormiguero

Lo mínimo

¿Qué es lo máximo? La medida de lo posible. A veces, lo inalcanzable. ¿Y lo mínimo? Parece que siempre está relacionado con lo menos importante. Quizás porque me atrae el desafío de lo menor, de lo que el mismo sistema o la mirada humana posiciona como marginal me importa pensar en el interior del hormiguero.

Las hormigas parecen haber sido condenadas por nuestra obsesión por clasificar como trabajadoras incansables. Mirar lo mínimo es descubrir otro costado de esa obsesión, o romperla para dar lugar a otras nuevas. La construcción del mundo desde otra perspectiva es un recurso literario ineludible por los efectos para provocar la imaginación. Como lectora me atrapan las historias que logran dar cuenta de ese otro costado y transportarnos a dimensiones impensadas o imperceptibles desde el mundo cotidiano. Una mirada microscópica que sorprende y atrae por la forma de revelarnos otro mundo en medio de tanta imagen cegadora.

Las hormigas son muchas otras cosas más que aburridas trabajadoras.  Ese es el desafío de esta sección, pensar ese mundo e inventarle nuevas facetas. Pensar las obsesiones y fantasías desde la perspectiva de las hormigas, desvariar entre las razones que nos permitan explicar su comportamiento. Me pregunto cuáles son los sueños de una hormiga, qué puede volver a una hormiga una heroína, cuál es la señal para empezar una guerra, cuándo se declara la paz, cuáles son los miedos de una hormiga reina. Compartir estas preguntas y otras que irán surgiendo, quizás nos permita sentir más cerca ese otro costado más o menos habitable del mundo. Todo está por descubrirse.

El desafío es ir más allá de la analogía. María Cristina Ramos en su libro nos sumerge en las dimensiones materiales y simbólicas del hormiguero. Otro mérito de la apuesta de Ramos es construir el mundo de las hormigas con cadencia poética. Dos poemas entre otros nos muestran las dimensiones del interior del mundo de las hormigas y resignifican algunas de sus singularidades. El primero es “Ratón de biblioteca”. La forma en la que se compone el lugar y la interacción con los otros dan lugar a representar la lectura como una fiesta. En “Alto panal” la narrativa poética de una hazaña nos revela en qué consisten los manjares de una conquista victoriosa.

Para avanzar en el ejercicio de imaginar ese otro mundo y seguir pensando algunas de esta ideas proponemos armar un diccionario de hormigas, que surge de la lectura de los poemas de Cristina Ramos. Esta sección puede dar lugar también a pensar algunas consignas de escritura que surgen de la lectura de los textos. Una palabra que no puede faltar en este diccionario es caravana e intentaremos imprimirle a este concepto la marca de lo particular en relación con este mundo.

Caravana

Formación de hormigas que a paso lento deciden un nuevo rumbo. La distribución de las hormigas en la caravana tiene diferentes significados. Cuando el desplazamiento retumba al interior de la tierra el sonido anuncia con baile previo el ataque. Con paso amenazante las hormigas se disponen a enfrentar la tormenta y se ubican una detrás de otra para no olvidar el objetivo que las guía. Cuando la razón es el exilio, por una invasión u otra amenaza, las vemos caminar en espiral hasta que alguna fuerza interna o externa define el nuevo rumbo. Entonces el espiral se transforma en una montaña de hormigas. Una encima de la otra detienen su paso para alinearse en reunión cumbre e informarse de los planes que aseguran el logro colectivo y proclaman las promesas del nuevo destino.

Publicado en Historias de hormiguero

Historias de hormiguero

Les propongo esta nueva sección para pensar la ficción desde el mundo de las hormigas. Me pareció fundamental que el título del libro de María Cristina Ramos (2015), que me regalaron al conocer el proyecto de este blog, le dé nombre a esta parte. Como en el texto de María Cristina quiero compartir aquí historias que tengan como protagonistas a las hormigas con el propósito de construir nuestra propia perspectiva de ese mundo.

En mis trabajos de investigación los textos sobre animales forman parte de una línea que me interesa seguir ampliando[1]. Me refiero a la lectura de textos ficcionales que presentan una original perspectiva del mundo animal, como así también a las posibilidades críticas que despierta esta zona en relación con la lectura literaria y la filosofía.

Aunque algunos sostengan que las hormigas no son capaces de la Revolución, en su defensa me animo a decir junto con Roberto Arlt que “el futuro es nuestro a fuerza de trabajo”. Sospecho que la incansable capacidad de trabajar de las hormigas tiene algo revolucionario y, por eso, los invito a buscar en este mundo lo particular que hace posibles sostener las grandes utopías.

[1] Les dejo el enlace de un artículo que publiqué sobre el tema en la revista Linguagem: Estudos e Pesquisas https://revistas.ufg.br/lep/article/view/39896/0