Publicado en Túneles temáticos

Deseos: uno o tres

Los deseos viven adentro de uno y a veces es difícil decidirse. En la literatura la lámpara y la aparición del genio son los elementos mágicos que nos ponen ante la situación de decidir. La cosa se pone más difícil si nos encontramos frente a frente con un genio bueno y generoso, como le pasó a Aladino en  Aladino y la lámpara maravillosa.

Tomamos aquí la versión del clásico incluida en El traje del emperador y otros cuentos, publicada en 2014 por Alfaguara Infantil, con la garantía de reescritura a cargo de la autora argentina Silvia Schujer. En esta versión aparecen dos genios: uno simpático que sale del anillo que se le escapa al brujo, cuando encierra a Aladino adentro de la cueva y otro enorme, que aparece en medio del humo de la lámpara con la que se queda Aladino, después de haber sido atrapado por el hechicero adentro de la cueva y rescatado como uno de los deseos pedidos al primer genio.

De ahí en adelante se desarrollan una serie de situaciones que dan lugar a nuevos pedidos y más deseos. Pero me interesa detenerme en la zona del cuento en la que el genio liberado del encierro se presenta dispuesto a cumplir la voluntad del personaje y formula la pregunta crucial: “¿Puedo cumplirte algún deseo?”. Ese momento es decisivo en la vida de los personajes y desata distintas reacciones en el mundo literario.

Una es la de “Terremoto”, el protagonista del cuento “El genio del basural” de Ricardo Mariño incluido en El héroe y otros cuentos ([1996] 2008). El genio que se le aparece a los chicos del basural es malhumorado y vanidoso. Está enojado y según dice eso tiene que ver con que está encerrado por error. Su aparición es un accidental hallazgo en medio de otros pedazos de metal. Como en el cuento clásico, el protagonista también piensa en llevarle a su mamá lo que encuentra y describe como una “tetera oxidada y abollada”. En clave de parodia este cuento propone una segunda versión de la historia de Aladino y, con varios guiños al lector, introduce algunos elementos del mundo occidental. Sin embargo, al transcurrir en un basural la historia deja ver las necesidades de los habitantes del lugar a través de sus deseos. Con aire renovado Terremoto interpreta los deseos como milagros y el genio los define así: -Bueno, son, en fin, apariciones. Puedo hacer aparecer lo que pida quien frote un poco la lámpara. Es cierto que mi poder ha disminuido un poco después de tantos años, pero aún puedo asombrar a más de uno.

El primer deseo de los chicos del basural es un elefante y parece funcionar como una especie de desafío para el genio y un exotismo oriental relacionado con el genio y la lámpara en el contexto de la historia. Después de varias peripecias y desencuentros los chicos ayudan al genio a cumplir su deseo de volver a su tierra originaria y ellos adoptan al elefante como mascota y medio de transporte útil para transportar los metales que recolectan.

Otra forma original de responder a la pregunta del genio se encuentra en el cuento “Cosas que pasan” ([1998] 2012) de Isol. De tanto desear, un día a la protagonista se le parece un genio y le dice: ¡Como eres la persona que más deseos ha pedido este mes, me han mandado a cumplirte uno! Entre la sorpresa y la indecisión a ella le resulta difícil elegir y entonces, pide algo. Pide: TODO. El genio, una especie de mensajero del más allá, recurre a su catálogo y como no encuentra lo que la niña había pedido y está apurado resuelve la situación dejándole como regalo un conejo gris. El reemplazo del deseo parece generar cierta curiosidad en la protagonista que remata la historia en la misma lógica de sus pensamientos iniciales: Así que ahora tengo un conejo gris bastante lindo. Pero si fuera azul…

El punto es que a veces llega la ocasión y no es fácil elegir los deseos. Se me ocurren algunas preguntas: qué cosas podrán figurar en el catálogo de un genio, cuáles será los tres deseos de una hormiga… No sé por qué intuyo que los deseos de las hormigas deben tener grandes dimensiones, pero estoy casi segura que un deseo es algo que va más allá de la curiosidad de cada uno.

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Publicado en Menú, Sobre el blog

Sobre el blog

Un hormiguero es un lugar con mucho movimiento y la idea de este blog es mostrar una parte de ese movimiento en la literatura para chicos, por eso les propongo este espacio.
Las hormigas son muy cuidadosas para elegir el terreno donde van a instalar el hormiguero y el armado es progresivo. Pienso que formar lectores es un trabajo que requiere mucho cuidado y, como las hormigas, los mediadores tenemos una tarea muy muy minuciosa.
Algunos hormigueros son más complejos que otros. Todos tienen una entrada, túneles y distintas zonas de almacenamiento de comida o de acoplamiento. Hay hormigueros artificiales que nos permiten ser testigos del mundo de las hormigas. De la imagen del hormiguero me atrae su fuerza para designar lo colectivo en singular. Un hormiguero contiene una colonia de hormigas y representa el intercambio de un modo de vida. Las hormigas tienen el nivel más alto de organización social entre los animales. Eso determina su jerarquía y la convivencia con las distintas generaciones.
Un hormiguero natural está hecho de tierra, arena, hojas o una mezcla de este tipo de materiales. La literatura infantil también se enriquece en el contacto con las diferentes manifestaciones artísticas y los distintos géneros.
Siempre me gustó la idea de seguir a las hormigas para ver cuando entraban en el hormiguero, después de andar largos caminos cargando una miga o el pedacito de alguna hoja. El interior del hormiguero es un lugar misterioso. Por eso, los invito a pensar la literatura para chicos como un gran hormiguero, para compartir modos de leer y experiencias de lectura que nos permitan acompañar a los lectores hacia nuevos lugares imaginarios.
Un hormiguero se puede replicar en otros lugar y eso vuelve interesante esta metáfora para pensar la relación entre literatura e infancia. Además, me fascina esa característica de las hormigas -estén solas o en grupo, sean muchas o pocas- la mayor parte de las veces están en acción y son capaces de crear enormes cadenas o grandes montículos de tierra en poco tiempo.
Como una frontera porosa un hormiguero conecta el interior de la vida de las hormigas con el mundo exterior. Esa frontera tiene mucho que ver con lo que pasa durante la lectura literaria y el misterio de lo que queda grabado en la imaginación de cada uno durante la lectura. Les propongo compartir este blog como un espacio para pensar la literatura para chicos en acción. Una zona de lecturas que nos permita conectar un texto con otro a partir de diferentes elementos, personajes, temas, etc. La propuesta es hacer de este hormiguero un espacio para trazar nuevos túneles y así organizar nuestros propios itinerarios lectores.

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Sobre mi recorrido

Desde hace algunos años encontré en la literatura infantil “los libros que me hubiese gustado leer cuando era chico/a”, como dice Pablo Bernasconi. Mis recuerdos sobre las escenas de lectura o los lugares literarios en mi infancia se asocian a los clásicos, que llegaban a mi casa con cada cumpleaños El sastrecillo valiente, El flautista de Hamelin, La bella durmiente…Más tarde, resultaron importantes algunas de las primeras lecturas en el aula que dejaron huella, como la poesía de Elsa Bornemann “Se mató un tomate” que recitaba sin parar para mis tíos que se divertían como yo con la historia y con el hecho de que recordara un poema tan extenso con siete u ocho años. Otro recuerdo viene de la biblioteca de mi colegio que resultó un lugar privilegiado por la variedad de libros y la libertad para acceder a ellos. Era atractivo el ritual de elegir el libro, firmar el cuaderno, llevarlo a casa, leerlo y después devolverlo con la sensación de que había ganado algo. Quizás esa sensación tenía que ver con sumar un libro más en mi lista o con contar con una historia nueva entre mis lecturas. Con el tiempo, otra biblioteca me llamó mucho la atención: la de mi abuelo, que era uno de los lugares más frescos y misteriosos del verano pero llegar hasta ahí era otra historia. En la adolescencia me acuerdo muy bien cómo fui descubriendo poco a poco el entusiasmo de conocer nuevas palabras y su significado en las clases de francés.

Cuando empecé a trabajar con la literatura argentina para chicos me di cuenta que las canciones, los cuentos y los libros habían integrado mi mundo de manera muy sutil. Revisar mi propio itinerario y reconocer que las palabras siempre había tenido un atractivo poder para mí reforzó mi deseo de avanzar en el estudio de la relación entre literatura e infancia. Después de años de leer, escribir y publicar trabajos que encontraron eco en distintos lectores y espacios académicos e informales, surgió con más fuerza la idea de armar este blog. Me interesa compartir este recorrido porque a lo largo de él la literatura para chicos se transformó en el objeto de mi investigación de doctorado y formalizar inquietudes propias y colectivas sobre este objeto me permitió mostrar los avances del campo infantil argentino.

Sobre la lectura literaria pienso que de un tiempo a esta parte los chicos pudieron acceder a distintas experiencias con la literatura dentro y fuera de la escuela, sin embargo creo que nos falta trabajar mucho más para que la literatura en la infancia deje de ser un privilegio de clase. Trabajé con talleres literarios en distintos espacios donde los chicos tenían más o menos necesidades materiales e intelectuales, pero en cada taller los cuentos y los libros representaron la puerta abierta para participar de la experiencia literaria. Por eso estoy convencida de que las auténticas experiencias con la literatura durante la infancia son las que pueden dar lugar a que surjan los futuros lectores. Les propongo depositar en esos lectores la expectativa de un sujeto sensible con el otro a partir de la construcción de su propia mirada del mundo y multiplicar las ocasiones de formar nuevos lectores.

LAURA RAFAELA GARCIA