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Sobre el blog

Un hormiguero es un lugar con mucho movimiento y la idea de este blog es mostrar una parte de ese movimiento en la literatura para chicos, por eso les propongo este espacio.
Las hormigas son muy cuidadosas para elegir el terreno donde van a instalar el hormiguero y el armado es progresivo. Pienso que formar lectores es un trabajo que requiere mucho cuidado y, como las hormigas, los mediadores tenemos una tarea muy muy minuciosa.
Algunos hormigueros son más complejos que otros. Todos tienen una entrada, túneles y distintas zonas de almacenamiento de comida o de acoplamiento. Hay hormigueros artificiales que nos permiten ser testigos del mundo de las hormigas. De la imagen del hormiguero me atrae su fuerza para designar lo colectivo en singular. Un hormiguero contiene una colonia de hormigas y representa el intercambio de un modo de vida. Las hormigas tienen el nivel más alto de organización social entre los animales. Eso determina su jerarquía y la convivencia con las distintas generaciones.
Un hormiguero natural está hecho de tierra, arena, hojas o una mezcla de este tipo de materiales. La literatura infantil también se enriquece en el contacto con las diferentes manifestaciones artísticas y los distintos géneros.
Siempre me gustó la idea de seguir a las hormigas para ver cuando entraban en el hormiguero, después de andar largos caminos cargando una miga o el pedacito de alguna hoja. El interior del hormiguero es un lugar misterioso. Por eso, los invito a pensar la literatura para chicos como un gran hormiguero, para compartir modos de leer y experiencias de lectura que nos permitan acompañar a los lectores hacia nuevos lugares imaginarios.
Un hormiguero se puede replicar en otros lugar y eso vuelve interesante esta metáfora para pensar la relación entre literatura e infancia. Además, me fascina esa característica de las hormigas -estén solas o en grupo, sean muchas o pocas- la mayor parte de las veces están en acción y son capaces de crear enormes cadenas o grandes montículos de tierra en poco tiempo.
Como una frontera porosa un hormiguero conecta el interior de la vida de las hormigas con el mundo exterior. Esa frontera tiene mucho que ver con lo que pasa durante la lectura literaria y el misterio de lo que queda grabado en la imaginación de cada uno durante la lectura. Les propongo compartir este blog como un espacio para pensar la literatura para chicos en acción. Una zona de lecturas que nos permita conectar un texto con otro a partir de diferentes elementos, personajes, temas, etc. La propuesta es hacer de este hormiguero un espacio para trazar nuevos túneles y así organizar nuestros propios itinerarios lectores.

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Publicado en Menú, Sobre mi recorrido

Sobre mi recorrido

Desde hace algunos años encontré en la literatura infantil “los libros que me hubiese gustado leer cuando era chico/a”, como dice Pablo Bernasconi. Mis recuerdos sobre las escenas de lectura o los lugares literarios en mi infancia se asocian a los clásicos, que llegaban a mi casa con cada cumpleaños El sastrecillo valiente, El flautista de Hamelin, La bella durmiente…Más tarde, resultaron importantes algunas de las primeras lecturas en el aula que dejaron huella, como la poesía de Elsa Bornemann “Se mató un tomate” que recitaba sin parar para mis tíos que se divertían como yo con la historia y con el hecho de que recordara un poema tan extenso con siete u ocho años. Otro recuerdo viene de la biblioteca de mi colegio que resultó un lugar privilegiado por la variedad de libros y la libertad para acceder a ellos. Era atractivo el ritual de elegir el libro, firmar el cuaderno, llevarlo a casa, leerlo y después devolverlo con la sensación de que había ganado algo. Quizás esa sensación tenía que ver con sumar un libro más en mi lista o con contar con una historia nueva entre mis lecturas. Con el tiempo, otra biblioteca me llamó mucho la atención: la de mi abuelo, que era uno de los lugares más frescos y misteriosos del verano pero llegar hasta ahí era otra historia. En la adolescencia me acuerdo muy bien cómo fui descubriendo poco a poco el entusiasmo de conocer nuevas palabras y su significado en las clases de francés.

Cuando empecé a trabajar con la literatura argentina para chicos me di cuenta que las canciones, los cuentos y los libros habían integrado mi mundo de manera muy sutil. Revisar mi propio itinerario y reconocer que las palabras siempre había tenido un atractivo poder para mí reforzó mi deseo de avanzar en el estudio de la relación entre literatura e infancia. Después de años de leer, escribir y publicar trabajos que encontraron eco en distintos lectores y espacios académicos e informales, surgió con más fuerza la idea de armar este blog. Me interesa compartir este recorrido porque a lo largo de él la literatura para chicos se transformó en el objeto de mi investigación de doctorado y formalizar inquietudes propias y colectivas sobre este objeto me permitió mostrar los avances del campo infantil argentino.

Sobre la lectura literaria pienso que de un tiempo a esta parte los chicos pudieron acceder a distintas experiencias con la literatura dentro y fuera de la escuela, sin embargo creo que nos falta trabajar mucho más para que la literatura en la infancia deje de ser un privilegio de clase. Trabajé con talleres literarios en distintos espacios donde los chicos tenían más o menos necesidades materiales e intelectuales, pero en cada taller los cuentos y los libros representaron la puerta abierta para participar de la experiencia literaria. Por eso estoy convencida de que las auténticas experiencias con la literatura durante la infancia son las que pueden dar lugar a que surjan los futuros lectores. Les propongo depositar en esos lectores la expectativa de un sujeto sensible con el otro a partir de la construcción de su propia mirada del mundo y multiplicar las ocasiones de formar nuevos lectores.

LAURA RAFAELA GARCIA