Publicado en Historias de hormiguero

Historias de hormiguero

Les propongo esta nueva sección para pensar la ficción desde el mundo de las hormigas. Me pareció fundamental que el título del libro de María Cristina Ramos (2015), que me regalaron al conocer el proyecto de este blog, le dé nombre a esta parte. Como en el texto de María Cristina quiero compartir aquí historias que tengan como protagonistas a las hormigas con el propósito de construir nuestra propia perspectiva de ese mundo.

En mis trabajos de investigación los textos sobre animales forman parte de una línea que me interesa seguir ampliando[1]. Me refiero a la lectura de textos ficcionales que presentan una original perspectiva del mundo animal, como así también a las posibilidades críticas que despierta esta zona en relación con la lectura literaria y la filosofía.

Aunque algunos sostengan que las hormigas no son capaces de la Revolución, en su defensa me animo a decir junto con Roberto Arlt que “el futuro es nuestro a fuerza de trabajo”. Sospecho que la incansable capacidad de trabajar de las hormigas tiene algo revolucionario y, por eso, los invito a buscar en este mundo lo particular que hace posibles sostener las grandes utopías.

[1] Les dejo el enlace de un artículo que publiqué sobre el tema en la revista Linguagem: Estudos e Pesquisas https://revistas.ufg.br/lep/article/view/39896/0
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Fiesta

Los preparativos de una fiesta. Vestirse de fiesta. La alegría de la fiesta. Fiesta de amigos que se reencuentran. Fiestas que duran días. Música, risas y pasos de fiesta. Comida y bebidas espirituosas. Luces y recuerdos de una noche memorable.

Hay varios motivos para una fiesta: cuando se cumple años, cuando se logra un objetivo esperado, cuando se quiere compartir con otros algo, cuando le damos la bienvenida a alguien, cuando simplemente alguna reunión se torna festiva o las tradicionales fiestas de Navidad y Año Nuevo con los que simbólicamente se inaugura un nuevo momento.

Para abordar este tema lo primero que surge es la propia experiencia. En este punto se vuelve más evidente la afirmación de Jorge Larrosa en una entrevista titulada “Literatura, experiencia y formación”, cuando dice: “lo escrito no es sino la figura empobrecida de esa experiencia. Con esto queremos dar cuenta de que la experiencia de la fiesta puede contarse pero hay una parte de ella que no es comunicable. Y algo de eso también señala Roland Barthes en Fragmentos de un discurso amoroso cuando define todo encuentro del sujeto amoroso con el ser amado como una fiesta. La fiesta es esa persona y la intensidad de lo compartido vuelve esos momentos “días elegidos”.

Les presento cuatro textos que me resultaron interesantes para pensar algunos aspectos del clima de fiesta en la literatura para chicos. El primer pertenece a Gustavo Roldán en un homenaje a Alan Sillitoe y Ernest Hemingway, que introduce dos elementos fundamentales para el ambiente festivo: lo colectivo compartido en grupo y la alegre rebeldía de El monte era una fiesta (1984). El lugar de la fiesta es el monte y eso define la poética del autor, como así también el enfrentamiento entre los animales de uno y otro lado del río. En este caso el tigre organizó una competencia contra el león, que el coatí y el monito debían protagonizar, para definir de una vez quién se quedaría a dormir la siesta en el naranjo que estaba en la isla del frente del río. En medio de la carrera el espíritu revolucionario y soñador del coatí lo llevó a darse cuenta que su enfrentamiento con el monito no tenía sentido, que ellos se divertían juntos y entonces, lo convenció para que abandonaran la carrera. Al final del cuento el narrador afirma: “Y aunque los dos perdieron la carrera y el Gran Premio, ahora que el tigre y el león estarían arrancándose los bigotes y revolcándose de rabia sin saber qué hacer, ahora sí que el monte era una fiesta”. Con este texto se pone en evidencia que en una fiesta es importante la participación del otro y que la alegría compartida tiene algo de rebeldía.

El segundo cuento para esta serie es “La ciudad de los bufones” de Ema Wolf incluido en El libro de los Prodigios (2003). Este texto tiene la particularidad de recrear algunos elementos del carnaval en clave bajtiniana. La inversión de los lugares socialmente establecidos habilita lo inesperado y da paso a la liberación. El personaje central es el clásico bufón que se ocupa de la diversión del rey y su reino.Incluso, puede llegar a ocupar el trono. La historia empieza contando cómo se pide un bufón a la ciudad de Troyes y a lo largo del cuento se reconstruye el linaje de los bufones, sus características y su modo de intervenir en el reino. Hacer reír sin parar, gastar zapatos y la singularidad que hace a estos sujetos “únicos y distintos” son algunas de las características que también contribuyen al clima de fiesta. Hacia el final, el relato nos revela el prodigio en torno al cual gira la vida de los bufones: la presencia de un hombre silencioso y bastante opuesto a la algarabía generalizada. El núcleo sensible de la vida de estos personajes radica en un personaje que los conmueve y les resulta imprescindible: “Son toda protección y delicadeza hacia él. De algo los provee, por lo visto muy necesario para ellos. El hombre les arranca lágrimas, viven abrazándolo y dándole besos. Aparentemente es el único que los distrae de la enorme alegría que llevan dentro y piensan que es lo mejor que ha sucedido en la ciudad y en sus vidas”.

El tercer texto de esta serie incorpora personajes tan dispares como los zombis. Alberto Pez y Roberto Cubillas muestran cómo se vive una fiesta en ese mundo en Cumple Zombi (2010). Tan divertida como disparatada esta aventura es un texto ineludible para abordar este motivo con los chicos. En la lógica de la fiesta este cuento aporta lo insólito como elemento posible, en ese clima puede pasar cualquier cosa. Benito Quiroga es el agasajado y a pesar de su particular naturaleza logró tener muchos amigos y de lo más diversos. Democráticamente elegidos los hermanos Desgracia resultaron los organizadores de la fiesta. Esto generó cierta desconfianza entre los invitados porque en oportunidades anteriores las fiestas que ellos habían organizado no resultaron exitosas. Lo más atractivo de la fiesta fue el show sorpresa que realizaron el doctor Chop-Chop, el brujo Lagaña y el Calavera y su perro Huesitos. Para resaltar las particularidades de este mundo, la sorpresa consistió en que el primero cortó a Benito en pedacitos, el segundo hizo malabares con sus partes y el tercero volvió a armarlo. Pero -desde el principio advertimos que algo puede a pasar- cuando Benito bajó del escenario y todos se disponían a iniciar el baile descubrieron que al cumpleañero le faltaba un pie y que el perro Huesitos se iba huyendo con éste por el cementerio. Rápidamente y con la intención de no arruinar el momento Benito solucionó el problema con un sacacorchos que le permitió continuar con el baile. El texto que se caracteriza por un tono humorístico que busca la complicidad del lector cierra así: “No era cuestión de arruinar tanta felicidad por una pavada”. El aporte está en la particularidad de un clima festivo que, en este caso, va creciendo a medida que avanza el relato y puede terminar en una situación cómica e inolvidable para los asistentes o en una tragedia total con la suspensión del jolgorio.

El último texto que me interesa agregar a esta serie también tiene como motivo de fiesta un cumpleaños. Se trata de Siete millones de escarabajos (2015) de Agustín Comotto. Vale la pena destacar que estos dos últimos textos cuentan con un trabajo de ilustración fundamental para complementar la potencia narrativa de la historia. Escenas que amplían la mirada del lector para hacer prosperar el trabajo con la imaginación en una lectura por los detalles de la imagen. Los protagonistas de esta historia tienen un objetivo: participar de la fiesta de cumpleaños del primo Marcelo. El relato se construye entre este propósito y el modo particular de los escarabajos para conquistarlo. Lo colectivo y lo particular conviven de manera armónica en un clima de fiesta que resalta la diversidad de los participantes. El entusiasmo, la participación de un largo viaje que lleva a los escarabajos a un “lejano país”, cruzar mares, sortear peligros y atravesar el tiempo son parte de los preparativos de una ceremonia que empieza mucho antes que la fiesta misma. Lo subjetivo y lo singular se ponen en evidencia con la llegada de los personajes al destino. Cuando golpean la puerta y Marcelo pregunta quién es, ellos responden: “¡Somos nosotros!”. Esa llegada no sólo señala el efecto sorpresa sino también al dar vuelta la página nos encontramos con un montón de nombres propios entre los que podemos reconocernos. La presencia de lo familiar como elemento sutil tiene una fuerza determinante para la identidad colectiva, que se revela cuando el primo abre el regalo y la imagen nos muestra que se trata de un álbum de fotos. El final de la aventura parece interminable y muestra a los parientes disfrutando de la música y las luces de una fiesta que dura días y noches enteras.

Tomamos este último texto y el motivo de la fiesta como una metáfora para considerar la experiencia de la lectura. Algunos elementos como la rebeldía alegre, lo subjetivo que se pone en juego o la invitación a lo incierto pueden pensarse en relación con las prácticas de la lectura literaria. Los preparativos previos, la disposición a la nuevo, la singularidad de los participantes, el intercambio entre sujetos, la diferencia de los efectos posteriores son otros elementos que contribuyen a pensar la conmoción posible y auténtica de la lectura como una fiesta.