Publicado en Túneles temáticos

Lugares secretos

Una lista de lugares secretos podría abarcar desde los pasadizos de alguna casa de película hasta el cofre inmaculado en el dormitorio de una abuela. Lo secreto tiene que ver con algo que se mantiene en el ámbito de lo privado y que puede o no pasar a ser público. Para pensar este tema en relación con la literatura para chicos les propongo avanzar en dos direcciones: por un lado, tomaremos la cueva como una dimensión de lo íntimo y, por otro, los pensamientos como una metáfora de lo secreto.

Por su costumbre de hibernar el oso sabe resguardarse del resto del mundo por un buen tiempo. Puede leer las señales de la naturaleza y distinguir el momento indicado de meterse en la cueva para convertirse en el guardián de su energía. En Discurso del oso, de Julio Cortázar en la edición ilustrada por Emilio Urberuaga, los caños de la casa imitan una cueva como el lugar indicado para los paseos nocturnos de esta versión urbana del personaje. El relato tiene el tono de una confesión y revela con su mirada la desgastada rutina y la queja constante de la naturaleza humana. El oso se diferencia del hombre y cuenta sus rituales en las horas silenciosas de la noche. Con su relato nos comunica como un secreto la profunda conmoción que le provoca la insensibilidad del hombre ante lo que pasa a su alrededor.

El otro cuento es El oso que no lo era de Frank Tashlin donde el protagonista también puede ver algo que el resto no percibe. El lugar privado, la cueva, se ve invadido por la instalación de la fábrica, que altera la vida del personaje. El cuento lleva al extremo la negación de la identidad del otro, en este caso, el oso tiene una lucidez que es ignorada por el absurdo razonamiento de la sociedad en general. A pesar de las dudas hay una secreta convicción como un saber que es necesario preservar del cuestionamiento de los otros para reconquistar el espacio propio.

Cuando los pensamientos protagonizan lo íntimo algunos secretos pueden convertirse en descubrimientos, como pasa en Secretos de familia de Isol. Yo lo había descubierto. Ella es un puercoespín por las mañanas. Desencanto cotidiano, descubrimiento propio del mundo familiar que al principio llega a ser un fantasma que atormenta a la protagonista y después de explorar otros mundos encuentra la medida de la normalidad para ella y su historia.

Estos pensamientos como hallazgos o descubrimientos parecen formar parte del paisaje hasta que en determinado momento se manifiestan, como ocurre en Rebelión en Tortoni de Pablo Bernasconi. Con este texto el tema amplía sus dimensiones para mostrarnos qué pasa cuando algo de lo íntimo se convierte en público.

Un dolor de cabeza, que parece venir a consecuencia de tantas preocupaciones, y una comezón, que Tortoni se rasca con vehemencia, desatan la liberación de sus más íntimos pensamientos. Entonces se ve casi desnudo porque todo el mundo puede conocer lo que él piensa. Entre el tormento y el descontrol Tortoni se va liberando poco a poco de tanta presión. El estado de anarquía cerebral mezcla críticas hacia los otros y deseos personales que se escriben en el aire. En este cuento la apelación a la imaginación es directa y la ilustración acompaña esa especie de exorcismo de pensamientos con las letras que se desprenden de la cabeza del personaje. Ciertos saberes, descubrimientos o pensamientos tienen mucho peso pero al final del relato la memoria o los recuerdos del pasado conforman un espacio-tiempo donde es posible coincidir con el otro.

Es interesante pensar en esos lugares secretos o en los rincones del pensamiento que se mantendrán en el ámbito de lo privado o en algún momento serán compartidos con alguien más. Para pensar sobre este tema fue muy importante la lectura de “Cajitas” de María Negroni y quiero cerrar con algunas ideas de ese texto que forma parte de Pequeño mundo ilustrado (un texto llave para iniciar este blog). Negroni dice: “en la noche del mueble, imaginar es más grande que vivir” y, más adelante, al hablar sobre la imposibilidad de llegar al fondo de un cofre agrega “porque la dimensión íntima es siempre infinita, siempre incontenible”. Creo que ahí está el secreto de la lectura.

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