Publicado en Menú, Sobre mi recorrido

Sobre mi recorrido

Desde hace algunos años encontré en la literatura infantil “los libros que me hubiese gustado leer cuando era chico/a”, como dice Pablo Bernasconi. Mis recuerdos sobre las escenas de lectura o los lugares literarios en mi infancia se asocian a los clásicos, que llegaban a mi casa con cada cumpleaños El sastrecillo valiente, El flautista de Hamelin, La bella durmiente…Más tarde, resultaron importantes algunas de las primeras lecturas en el aula que dejaron huella, como la poesía de Elsa Bornemann “Se mató un tomate” que recitaba sin parar para mis tíos que se divertían como yo con la historia y con el hecho de que recordara un poema tan extenso con siete u ocho años. Otro recuerdo viene de la biblioteca de mi colegio que resultó un lugar privilegiado por la variedad de libros y la libertad para acceder a ellos. Era atractivo el ritual de elegir el libro, firmar el cuaderno, llevarlo a casa, leerlo y después devolverlo con la sensación de que había ganado algo. Quizás esa sensación tenía que ver con sumar un libro más en mi lista o con contar con una historia nueva entre mis lecturas. Con el tiempo, otra biblioteca me llamó mucho la atención: la de mi abuelo, que era uno de los lugares más frescos y misteriosos del verano pero llegar hasta ahí era otra historia. En la adolescencia me acuerdo muy bien cómo fui descubriendo poco a poco el entusiasmo de conocer nuevas palabras y su significado en las clases de francés.

Cuando empecé a trabajar con la literatura argentina para chicos me di cuenta que las canciones, los cuentos y los libros habían integrado mi mundo de manera muy sutil. Revisar mi propio itinerario y reconocer que las palabras siempre había tenido un atractivo poder para mí reforzó mi deseo de avanzar en el estudio de la relación entre literatura e infancia. Después de años de leer, escribir y publicar trabajos que encontraron eco en distintos lectores y espacios académicos e informales, surgió con más fuerza la idea de armar este blog. Me interesa compartir este recorrido porque a lo largo de él la literatura para chicos se transformó en el objeto de mi investigación de doctorado y formalizar inquietudes propias y colectivas sobre este objeto me permitió mostrar los avances del campo infantil argentino.

Sobre la lectura literaria pienso que de un tiempo a esta parte los chicos pudieron acceder a distintas experiencias con la literatura dentro y fuera de la escuela, sin embargo creo que nos falta trabajar mucho más para que la literatura en la infancia deje de ser un privilegio de clase. Trabajé con talleres literarios en distintos espacios donde los chicos tenían más o menos necesidades materiales e intelectuales, pero en cada taller los cuentos y los libros representaron la puerta abierta para participar de la experiencia literaria. Por eso estoy convencida de que las auténticas experiencias con la literatura durante la infancia son las que pueden dar lugar a que surjan los futuros lectores. Les propongo depositar en esos lectores la expectativa de un sujeto sensible con el otro a partir de la construcción de su propia mirada del mundo y multiplicar las ocasiones de formar nuevos lectores.

LAURA RAFAELA GARCIA

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s